viernes, 28 de junio de 2013

115. PODRIA HABER SIDO PEOR





Disculpen que vuelva a Ribafrecha, concretamente a la casa que les presentaba en el post 101, pero es para darles una buena noticia: que aún podría haber sido peor. De seguir a los arquitectos y sus ideas, la casa hubiera sido tal que así:


En la web de los artistas, que por pudor vamos a obviar, la llaman la "casa gruller", y a fe que de no haber intervenido el dueño rogándoles por favor que le pusieran ventanas como a todo hijo de su madre, la casa podría haber quedado como un queso suizo:




Mira que los ribafrechenses tiene aguante para con los arquitectos, pero cuando los de esta casa trataron de demostrarle cómo se veía la calle y las huertas por esos bujeros, como que el cliente dijo que hasta ahí habíamos llegado:



Aún con todo, los arquitectos artistas perseveran en su empeño y la muestran en su página web tal y como la diseñaron, por si hubiera algún cliente deseoso de retomar el proyecto y pasar directo a la Historia de la Arquitectura como un mecenas del Arte.

Y si no me creen, pongan en google "casa gruller" (ellos lo escriben así) y "ribafrecha", den a imágenes y verán que no les miento. Y de paso lean la memoria, que tiene su miga. Y pan queso, como un beso.


jueves, 27 de junio de 2013

114. CLONACION Y PUDOR



Una de las características antropológicas de los logroñeses de pro que decidieron abandonar su ciudad para vivir en la carretera de Soria era que habían perdido el miedo a la clonación y al alcohol, y que lo mismo les daba ver doble que vivir en una casa igual que del vecino. A falta de ese miedo, la naturaleza les secretó un miedo distinto, o acaso pudor, que les llevó a taparse por las plantas bajas con todo tipo de setos y barandillas opacas. Dicho de otro modo, la naturaleza que fueron a buscar los logroñeses que huían de su ciudad acabó por estar siempre metida entre vallas opacas y punteada por casas clónicas, con lo que se convirtió en una naturaleza mucho más propia de nuestra colección de fealdad que cualquier otra cosa.


miércoles, 26 de junio de 2013

113. EL BISOÑO SUEÑO DE LOGROÑO



Como el esfuerzo de los doce posts de Ribafrecha y la posterior contemplación de la torre Onix me han dejado exhausto y... estamos ya a las puertas de este verano, que digo verano, otoño ya que parece, no me quedan ánimos para emprender otros expedientes de declaración de patrimonios fistróricos, pero ya les anuncio que tengo unas doscientas fotos marafillosas de Villamediana, otras tantas de Lardero, y parecidas de ese sueño bisoño de todo logroñés de pro que fue huir de su ciudad porque empezaba a ser muy fea, y pensó que era mejor irse a vivir al campo en la carretera de Soria. El resultado de ese sueño es una pesadilla muy pesada, porque a diferencia de las pesadillas nocturnas que caen el olvido al día siguiente, esta nos ha dejado un montón de fotos de casas y lugares a cual más espantosa. Iré poniéndolas poco a poco para cuidar mi salud y la de Vds. 


martes, 25 de junio de 2013

112. LOGROÑO. EDIFICIO ONIX



Recuerdo un día lejano en que íbamos unos cuantos arquitectos en coche con Luis Vicente Elías por entre algunos grandes bloques de viviendas de las afueras de Barcelona, y se le ocurrió decir que en cada uno de esos bloques vivía tanta gente como en todo el Camero Viejo. Me viene al recuerdo ese divertido comentario del gran amante de La Rioja que es Luisvi porque si les sirve de consuelo a los de Ribafrecha o a los de cualquier otro pueblo igualmente feo de La Rioja, también se puede decir sin mucho margen de error que en la negrura de este desproporcionado bloque de viviendas (!) de Logroño sin ventanas, tejado, ni puerta, se acumula tanta negra fealdad como la de todo su pueblo.




lunes, 24 de junio de 2013

111. RIBAFRECHA (12 y una ADENDA)



Hay más fotos, muchas más, pero la vida es corta, la Rioja muy grande, y este expediente burocrático tiene que tocar a su fin. Así que nos subimos al cementerio por ver si encontramos allí el descanso, pero... , ay, va a ser que no, que aún nos quedan unas cuantas cosas por ver antes de pasar por su reja arqueada.

Y es que desde las alturas (porque el cementerio está en un alto, como se ve desde el embreado de la foto de arriba) se divisa un muy urbanizado camino donde se ubican los dos chalet escudados con que cerrábamos el post de ayer, varios pabellones agrícolas o industriales que aportan su tradicional cuota de felleza, y unas cuantas marafillas más


Dejamos a los pabellones en paz, que para eso son templos del trabajo (tan importante en estos aciagos días) y descubrimos al fondo de la calle unos chalets perdidos y una cabaña de madera modelo canadiense vallada al estilo rioja calidad.


Pero la pieza fundamental de este farrio es el conjunto de acosados tipo carretera de Soria, diseñados con gusto de arquitecto y forrados de aplacado de piedra para más calidad.


Al acercarnos a ellos encontramos (fuera de concurso) este otro modelo de cerramiento a la riojana formado por reciclaje de palés estilo sostenibilidad.


Y por si el depurado diseño de las casas hubiera podido interferir en las pretensiones de esta declaración manumental, el arquitecto nos ha regalado con una entrada al conjunto que bien merece su inclusión en nuestro catálogo artístico, porque bonita es un montón.


Aunque para bonita y refinitiva esta casa adosada construida junto a uno de los pabellones que habíamos dejado en paz, y que tiene balaustres, especie de frontón con agujeros, farolas más que rústicas, tejadillo liviano popular, aplacado de piedra y recercados en granito a juego de color y hasta reja para pelar la pava.


Visto lo cual, ahora sí, ahora si que nos subimos al cementerio por ese paseo de cipreses a la italiana con el que no todos los árboles están de acuerdo.


Un paseo que nos descubre este otro pequeño paisaje de pabellones al que miraremos también con nostalgia porque en llegando al cementerio ya no hay que trabajar ni nada que hacer...


....excepto, ahhh,  pasar por ese arco triunfal de hormigón coronado por una finísima cruz a juego, y mirar en ese rótulo de acero corten y letras doradas escritas en bandera (!) para cerciorarnos que nuestra vista va a descansar al fin y para siempre en un pueblo monumental y fistrórico artístico renombrado.



ADENDA:


A comienzos de los años ochenta, recorté una noticia del periódico La Rioja en el que aparecía esta foto de Ribafrecha, en la que puede apreciarse un pueblo en ladera compacto y hermoso. Digo esto porque después de escribir toda esa serie de ironías que he ido desgranando en los últimos días, algún mal pensado habrá podido hacerse a la idea de que tengo yo algo contra Ribafrecha, y hasta incluso ha habido alguien que me ha comentado que me estaba pasando, y que algún hijo de Ribafrecha se pudiera ofender. Mi respuesta es bien sencilla: no creo que nadie al que se le diagnostique un cáncer podrá afear la conducta del médico que se lo dice. Y la prueba está en esta foto: antes de que fuera obligatoria la firma de un arquitecto para hacer una casa, o antes de que entráramos todos en esta época de dinero y confusión, Ribafrecha era un pueblo tan sano como los demás, y más bello que muchos otros por aquello de estar construido en ladera y poder ofrecer una imagen tan unitaria. No es momento aquí decir que esa imagen es el producto de la adaptación al lugar de unos pocos patrones de edificación que estaban en la mente de todos y que no sería difícil enumerar: paredes de adobe, mampostería o ladrillo recubiertas de mortero y pintadas de blanco, huecos pequeños, balcones sencillos, tejados de teja con cumbrera paralela a fachada, solana en bajocubierta cuando la orientación lo permita, homogeneidad de alturas, etc., pero si alguien quiera profundizar en las razones del cambio, con mucho gusto les digo que las podrá encontrar en el libro de Christopher Alexander, EL MODO INTEMPORAL DE CONSTRUIR.

En el paseo en el que tomé las ciento y pico fotos que he ido poniendo en las pasadas doce entradas, también hice unas pocas fotos de los restos de aquellas construcciones populares, muchas de las cuales están abandonadas, por lo que cuando aparecían junto a las muestras de la fealdad arquitectónica de nuestros tiempo solía decir que "estaban de más". Aunque no son tema de este blog (o de esta colección de "arte") quisiera ponerlas aquí por si todavía alguien tuviera duda de mis intenciones:










Para tener más pruebas, he buscado en internet fotos antiguas de Ribafrecha pero no he tenido éxito. Ya lo siento. Eso si, durante el paseo que me di por el pueblo, vi el anuncio de un libro de acuarelas de Ribafrecha de esos que mediante el recurso del desdibujo nostálgico parecen no querer ver la realidad, por lo que dirigen la mirada hacia las bellezas que la naturaleza aún nos regala en los alrededores (la huerta, las laderas de olivos, el cañón del Leza o la aguda silueta del Monte Laturce) o a esos mismos restos de antiguas arquitecturas populares que he mostrado en estas pocas fotos:


He leído los textos con los que Dori Santolaya acompaña las acuarelas de Enrique Flores y me ha sonado como si el médico que nos tuviera que diagnosticar un cáncer nos dijera que no nos preocupásemos, que las uñas de los pies aún las tenemos sanas y muy bien pintadas.

A finales de los setenta, Roberto Iglesias y el fotógrafo Pablo Herce, hijo de Ribafrecha, hicieron para un periódico local una extensa serie de reportajes de pueblos de la Rioja que luego se publicaron en varios volúmenes con el título de LA RIOJA, DE CABO A RABO bajo patrocinio de la Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja. La calidad de las fotos de esa publicación es bastante deficiente, pero aún así nos permiten ver que el tsunami de destrucción de la arquitectura popular y de sustitución por casas de arquitectos aún no había llegado a Ribafrecha:








Adenda a la adenda: si después de todo lo que les he contado les digo que yo soy arquitecto, y que por mucho que se lo digo a mis compañeros arquitectos, no me escuchan y me quitan de enmedio, entenderán Vds que para tratar de llevar el dolor que causa escribir y publicar todo esto no me queda otra que acudir a la ironía, al subrealismo y la risa.






miércoles, 12 de junio de 2013

99. LOGROÑO. PUERTA DEL MERCADO DE ABASTOS



El mercado de Abastos de la calle Sagasta es uno de esos edificios históricos que todo el mundo quiere y respeta mucho en nuestra ciudad. ¿Todos? No, todos no. Al pasar por delante hace unos días y ver su puerta de colorines pensé que había alguien intentando convertirlo en guardería infantil o en intervención para obra de arte de nuestra colección. Mientras salgo de dudas apuesto por lo segundo.


martes, 11 de junio de 2013

98. SIERRA DE LA HEZ



Con ese nombrecito no es de extrañar que fuera la primera sierra riojana que eligieran nuestras autoridades energéticas para coronarla con sus molinillos blancos de energía limpia y que da esplendor. Claro que, a pesar del nombrecito, la sierra de la Hez es una de esas zonas tan limpias de mano humana que los molinillos duelen el doble. Ahora bien, el gran poder de la fellaldad consiste en que pronto te acostumbras y se te olvida. Como los horrores del telediario. Pero como yo no veo el telediario y no vivo de continuo allí, cada vez que veo de nuevo el perfil de esa montaña me acuerdo de las madres de muchos. Qué digo, bendigo a la energía limpia que nada ensucia, que aumenta nuestro patrimoño, y lo pone junto al cielo.



lunes, 10 de junio de 2013

97. LOGROÑO, PASEO JUNTO AL EBRO EN LA ANTIGUA PLAYA



Pasear por las riberas del Ebro en Logroño y cruzarte con esa gente indeseable a la que no quieres saludar ya no es problema porque con esa anchura para cuatro carriles que le dieron al  paseo del borde de la antigua playa o piscinas, puedes mirar para otro lado sin que se te note mucho.

El único problema es que aunque sea paseo junto al Ebro no puedes ver el Ebro porque según no sé qué disposiciones de la Confederación Hidrográfica, en las orillas tiene que crecer todo tipo de vegetación salvaje para que no se pueda saber si el agua baja limpia o sucia.


Un paseo así es sin duda una obra de arte, una pieza más de nuestro patrimoño riojano de la fellaldad. Y con bolardos de adorno para enfellecer la entrada, aún sube más puntos.



domingo, 9 de junio de 2013

96. BANCOS



Según mi psicoanalista, mi afición a la fellaldad es muy probable que naciera el día en que, hace muchos años, me senté en este banco de Agoncillo. Desde entonces miro a los bancos de nuestro país, no como fuentes de crédito sino de creatividad, y cada vez que viajo por ahí busco bancos donde pueda seguir cultivando mi afición contemplativa.

Un día fui a Cullera a ver el mar, que dicen que es muy bonito, pero me senté en estos bancos y sentí que me volvía la afición a lo mío:


Otro día fui al PAU Vallecas de Madrid y pensé que allí tenía que haber mucha gente como yo, capaz de mirar a una pared sin pestañear.


El anónimo mensajero del post de ayer también me envió una foto de Nájera donde se ve que la afición a mirar pal otro lado también está muy arraigada en esa fella ciudad:


Me da que esto de los bancos es un asunto de mucha enjundia, y de ahí que los periódicos hablen tanto de ellos. Hasta manifestaciones organizan para que no aprieten a los inquilinos.


sábado, 8 de junio de 2013

95. MERENDERO EN NAJERA



Un anónimo lector nos ha remitido esta extupenda foto de un merendero en Nájera mencionando que procede del blog de temas najerinos de Eusebio Hervías. El comité de expertos en fellaldad de este museo ha estudiado la obra a fondo y ha dictaminado que no se trata de una creación menor o secundaria a guardar en los almacenes de abajo sino de una obra de arte de primera magnitud, por lo que con mucho gusto le dedicamos una sala para ella sola y ya de paso, les invitamos a todos a merendar.






viernes, 7 de junio de 2013

94. ALDEANUEVA DE EBRO. MONUMENTO A LAS VAQUILLAS



Uno de los grandes problemas de los monumentos en bronce de animales cuadrúpedos era la estabilidad de la pieza, sobre todo cuando se trataba de caballos de generales con huevos muy pesados. Pues bien, aunque  las vaquillas no tengan huevos ni generales encima, la solución riojana adoptada para solucionar este histórico problema monumental es de tal originalidad y felleza que seguro que nos la van a copiar en el mundo entero, por lo que convendría registrarla en las patentes y cobrar royalties.

(foto by raldua, vía Panoramio)